El Curro de San Cibrán, un pasillo humano para no perder la senda
Si hay un curro que se vive de forma especial en la Serra da Groba, ese es el Curro de San Cibrán, que se celebra cada año en Donas, Gondomar.
Este curro es de los más jóvenes de la zona, pero lo que lo hace realmente único —y digno de ver— es el momento mágico en el que los caballos bajan desde la parada hasta el curro guiados por un auténtico “pasillo humano”.
Sí, como lo oyes! Los caballos son guiados por los agarradores, por los dueños y por toda la gente que se anima a participar en esta jornada, formando un pasillo con varas de madera y bastones. Así, hombro con hombro, se va guiando a las yeguas, potrillos y garañones para que ninguno se salga de la senda.
Este «cordón humano», como se le suele llamar, es uno de los símbolos del Curro de San Cibrán. No solo demuestra la organización y el trabajo en equipo, sino también el cariño y el respeto que hay por mantener viva una tradición que conecta a las personas con el monte y los caballos.
Desde primera hora de la mañana, como en el resto de curros, los besteiros se internan en los montes da Groba para reunir a las greas. Más tarde llega ese gran momento: la bajada a través del pasillo humano desde el alto de Pedras Miúdas, con espectaculares vistas del Val Miñor y un ambiente lleno de emoción.
Ya por la tarde, una vez en el curro, se realizan las labores de siempre: marcaje, separación de potros, “rapa” (el corte de crines), desparasitación… y, por supuesto, la suelta de los animales de nuevo al monte.
El Curro de San Cibrán es una experiencia comunitaria, una muestra de tradición viva y una excusa perfecta para acercarse al monte, a los caballos y a nuestras raíces.
Entrada libre.














